George Eliot


Mary Ann Evans, más conocida por su seudónimo George Eliot, nació el 22 de noviembre 1819 en Nuneaton, y este año 2019 se celebra el bicentenario de su nacimiento. Eliot fue el tercer hijo de Robert Evans, gerente de las grandes propiedades de la familia Newdigate. Tuvo que abandonar los estudios a los dieciséis años, pues su madre falleció y su hermana mayor se había casado; por esta razón tuvo que encargarse del patrimonio familiar y cuidar a su padre. Aún así, sacó tiempo para estudiar griego, latín, alemán e italiano. La  lectura de obras racionalistas, le hizo alejarse de la religión evangélica y comienza su labor literaria con una traducción de la obra del teólogo alemán David Strauss.

Mientras vivía en Londres, se enamoró de George Henry Lewes, colaborador habitual de la revista para la que escribía Eliot: Westminster Review, la más progresista del momento y de la que Eliot llegó a ser su subdirectora en 1851. Por esas fechas fue cuando adoptó un nombre masculino, con la intención de obtener más consideración profesional y social. Eliot y Lewes mantuvieron una relación abierta como pareja, pues él estaba casado y nunca abandonó a su mujer. Fue Lewes  quien animó a Eliot a escribir ficción en 1856. Eliot alcanzó la fama tras la publicación de su primera novela, Adam Bede. Charles Dickens admiraba la obra y supuso que su autor era una mujer. Elizabeth Gaskell se sintió halagada cuando le preguntaron si ella era la autora. 

En noviembre de 1878 falleció George Henry Lewes y Eliot cayó en una profunda depresión. Tiempo después se casó con un amigo de ambos veinte años más joven que ella, John Walter Cross, en un intento de ambos por superar su dolor, la madre de Cross había muerto al mismo tiempo que Lewes. Por desgracia, Cross se deprimió en la luna de miel y cayó, o se arrojó, desde el balcón de su hotel de Venecia al Gran Canal.

El 22 de diciembre de 1880, Eliot murió en Chelsea a consecuencia de una enfermedad renal que había sufrido durante varios años. Fue enterrada junto a Lewes en el cementerio de Highgate, y, a día de hoy, es conocida como una de las más grandes escritoras victorianas, pues supo describir con admirable destreza el tremendo cambio social que ocurrió durante su vida. Su novela Middlemarch está considerada como la mejor novela británica de todos los tiempos, según la BBC. Sus obras son realistas, románticas, con hondura psicológica, y reflejan los conflictos morales de la época. Virginia Woolf y Simone de Beauvoir la reconocieron como una influyente escritora feminista.

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